Volver al blog
metricasKPIIAgestion

Las cuatro métricas que hacen creíble un proyecto de IA

por Pufers

Hay dos formas de terminar un proyecto de IA. Una es con una presentación llena de adjetivos. La otra es con números que la propia empresa puede verificar sin creerte nada.

La diferencia entre ambas se decide en la primera semana, cuando se elige qué medir.

No midas veinte cosas

El error más común es armar un tablero con treinta indicadores. Nadie los mira, nadie los actualiza, y a los dos meses el tablero está muerto.

Elige dos o tres por grupo. Cuatro grupos, entre ocho y doce números en total. Eso se puede revisar en una reunión quincenal sin que nadie se aburra.

Adopción: ¿lo están usando?

Es lo primero que se cae. Una herramienta que nadie abre no tiene efecto, por buena que sea.

  • Usuarios activos por semana sobre el total que tiene acceso. Una meta razonable a 90 días es superar el 60%.
  • Casos de uso aprobados frente a los propuestos. Si nadie propone, nadie está pensando en esto. Si se aprueba todo, nadie está filtrando.
  • Uso corporativo frente al uso sin permiso. Esta relación debería darse vuelta en los primeros dos meses. Si no, la herramienta oficial es peor que la clandestina.

Eficiencia: ¿sirvió de algo?

Acá es donde se necesita la medición del punto de partida, tomada antes de tocar nada.

  • Horas por semana de cada proceso, antes y después, con muestra real y no con encuesta.
  • Tiempo de ciclo: desde que entra una solicitud hasta que se cierra. Sale de las marcas de tiempo del sistema.
  • Tareas completadas de punta a punta sin que intervenga una persona.

Calidad: ¿no lo empeoramos?

El grupo que más se olvida, y el que evita el peor desenlace: ir más rápido produciendo basura.

  • Retrabajo sobre lo que produce la IA, con un muestreo manual cada quince días.
  • Intervención humana en las automatizaciones. Debería bajar con el tiempo; si sube, algo se rompió.
  • Satisfacción de quien recibe el resultado del proceso, interno o externo.

Gobernanza: ¿estamos cubiertos?

  • Incidentes con datos sensibles en herramientas no aprobadas. La meta después de la cuarta semana es cero.
  • Porcentaje del equipo que aprobó la evaluación de la política de uso.
  • Cobertura de registros: cuánto del uso de IA queda trazado.

Y una sola métrica de negocio

Todo lo anterior es para el equipo que ejecuta. Para el gerente hay que elegir una, la que va en la portada del reporte:

  • Costo por transacción del proceso que se intervino, o
  • Ingresos habilitados — cotizaciones respondidas más rápido, mejor tasa de cierre —, o
  • Capacidad liberada, expresada en personas equivalentes.

Una. La que más significa en tu negocio. Un reporte que abre con tres métricas de negocio es un reporte que no eligió.

La trampa de siempre

No uses horas ahorradas autoreportadas. Se inflan sin excepción, y el día que alguien las audite se cae todo el proyecto, incluida la parte que sí funcionaba.

Mide con muestra cronometrada o con datos del sistema. Es menos cómodo y es lo único que se sostiene.


Estas son las métricas con las que cerramos la semana 12 de nuestro programa de 90 días. Si quieres ver cómo se aplicarían a tus procesos, conversemos.

¿Quieres implementar esto en tu negocio?

La primera consulta es gratuita y sin compromiso. Conversemos sobre tu proyecto.

Contáctanos